De qué hablamos las mujeres cuando hablamos de Feminizar la Política

Ilustración Dani García-Nieto. @elojoquemuerde

La última polémica desatada por el líder de la formación morada –no sé si voluntaria o involuntariamente- lo ha sido a vueltas de su propuesta de Feminizar la Política. Al menos ha servido para poner el foco sobre el tema. Y también, para mostrar hasta qué punto existen interpretaciones distintas del concepto “Feminización”.

A muchas personas las palabras de Pablo Iglesias nos parecieron retrógradas y dañinas porque asimilan “mujer” con “cuidado” y “madre”. Ese modelo de feminización asimila la condición de mujer al rol de cuidadora y a la maternidad. La lucha por la liberación de las mujeres va, entre otras cosas, de romper esa asociación inexorable heredada de siglos de cultura patriarcal. Las mujeres somos cuidadoras o no. Somos madres o no. E incluso si somos madres, somos mucho más que madres. O, al menos, luchamos por serlo. Esa visión idílica de la mujer como mater dulcisima, amantisima et felicissima tiene mucha más relación con el modelo católico tradicional de feminidad que con una ideología feminista de izquierdas. Contunuar leyendo

Contra Trump y el Brexit. Por la alianza entre ciudad y territorio

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Foto David Noir / Reuters

Por Marta Gracia y Daniel Sarasa

Primero fue el Brexit, después Trump. El populismo ultraconservador cabalga desbocado a ambos lados del Atlántico. Ambos, Trump y el Brexit, representan el miedo ante la globalización y ante el avance imparable de la tecnología. Y ante algunas de las derivadas de ambas que más directamente afectan a las clases medias, como inmigración, pérdida real de poder adquisitivo, cambios en la cultura laboral (antes lineal y previsible, ahora incierta y sujeta a múltiples bandazos), desempleo y, en general, pérdida de expectativas. Contunuar leyendo

El riesgo de la irrelevancia

wp-image-1421951184jpg.jpgEn teoría política, un partido dominante es aquel capaz de ejercer una mayor influencia respecto al resto de partidos existentes en un sistema multipartidista. Los partidos dominantes pueden gobernar durante bastante tiempo en solitario o mediante acuerdos de legislatura, pero en todo caso es muy difícil desplazarlos del poder, y normalmente se tiene que dar un conjunto de circunstancias para que otra fuerza política pueda ocupar su lugar.

La España de los 80 fue, de alguna manera, un sistema con un partido dominante, el PSOE, que disfrutó casi siempre de mayorías cómodas con las que desarrollar su programa de gobierno en el periodo de 1982 a 1996. En ese tiempo el país experimentó una gran transformación en casi todos los ámbitos posibles: sanidad, educación, infraestructuras, sistema de pensiones, reconversión industrial, y hasta la reforma del ejército, fueron tareas abordadas por el gobierno socialista de aquellos años, en los que parecía casi imposible que Alianza Popular, refundada posteriormente como Partido Popular, pudiesen alcanzar alguna vez el gobierno. Contunuar leyendo

Un PSOE desconectado y roto, por ese orden

lavadoraEl PSOE está roto porque lleva demasiado tiempo desconectado.

La socialdemocracia nació porque fue capaz de articular la respuesta más social y democrática ante la formidable crisis europea de los años 30 y 40 (guerra mundial incluida). Y está gravemente herida porque, en estos principios del siglo XXI, ha fallado allí precisamente donde hace 100 años funcionó mejor que ninguna otra corriente política. EL PSOE no acertó a formular una respuesta ante la crisis, y la crisis nos desconectó del electorado joven, urbano y mejor formado, justamente al que más expectativas de futuro se le esfumaron. Que parecida desconexión le haya sucedido a buena parte de la democracia europea no es excusa. Ni consuelo. Contunuar leyendo

Sobre la crisis del PSOE

Un destacado dirigente local del PSOE, con varios años en cargos orgánicos e institucionales, suele contar una anécdota para ilustrar la forma en que se gestionan, con “mano de hierro”, las agrupaciones del partido en su ciudad. Recuerda una asamblea de su agrupación en la que, una vez hechas las cuentas de los asistentes, fue consciente de que iban a perder el control de la misma. Antes de que se llevara a cabo la votación habló con el responsable de la instalación municipal donde se celebraba la asamblea (también del partido), y le convenció para provocar un apagón que impidiera continuar con la reunión. Una semana después, reanudada la asamblea, fue capaz de llevar a un número superior de afiliados y ganó la votación. Han pasado 25 años de aquello, él aún sigue al frente de la agrupación, y además ocupa un puesto en el consistorio municipal.

Recuerdo esta anécdota casi siempre que pienso en los problemas organizativos de los partidos políticos españoles en general, y del PSOE en particular, y lógicamente me vino a la cabeza el pasado 1 de octubre, durante la celebración del Comité Federal que terminó con la dimisión de Pedro Sánchez como secretario general de los socialistas. Contunuar leyendo

Los Otros

nicole-kidman-los-otros-escenaEs una frase de esas, muy manida, que uno tiene que reconocer que comparte (o compartía): “el PSOE es el partido que más se parece a España”. No solo eso. El PSOE es también la organización política que tradicionalmente mejor ha entendido a la sociedad española. Gran parte de ese mérito se debe a Felipe González, seguramente uno de los personajes más importantes del siglo XX para nuestro país; el político que supo transformar una organización que apenas contaba con respaldo al final de franquismo, para convertirlo en una auténtica máquina de ganar elecciones en apenas media docena de años. Pero también el que asumió como propia la tarea de modernizar el país en un tiempo récord favoreciendo la entrada de España en la OTAN y en la Unión Europea; impulsando una (socialmente) costosa pero necesaria reconversión industrial; creando los pilares sanitario y educativo de un estado de bienestar en mantillas; estableciendo un sistema de pensiones con el consenso de todos los partidos; y desarrollando una red de infraestructuras propia de una economía que aspiraba a figurar entre las veinte primeras del mundo.

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En apoyo de la regeneración democrática

elpaisconlaconstitucionEl PSOE, con la convocatoria del congreso exprés por parte de Pedro Sánchez y la consiguiente dimisión de casi la mitad de su ejecutiva, vive su momento más trascendental desde el órdago que Felipe González lanzó al partido en 1979 para que éste abandonara el marxismo. Como entonces, la crisis de ahora es triple: generacional, ideológica y de conexión con la sociedad.

Los jóvenes dirigentes que se auparon a la dirección del PSOE a finales de los años 70 consiguieron, con su golpe de timón, virar hacia la socialdemocracia moderna y re-conectar con una sociedad civil en ebullición tras décadas de abotargamiento bajo la bota de la dictadura. Al igual que entonces, el PSOE de ahora sufre una “desconexión social” galopante, especialmente entre la gente joven y urbana. Una brecha que se ha ido agrandando al mismo ritmo que sus dirigentes envejecían y que el modelo de partido de 1979 se deshilachaba ante el empuje de una sociedad a la que la crisis ha puesto de nuevo en pie. Contunuar leyendo

Sobre argumentos espurios y sistemas electorales

800px-jean-jacques_rousseau_painted_portraitRepetir muchas veces un argumento puede que sirva para cambiar el estado de opinión de la ciudadanía, pero no suele servir para cambiar las leyes de un país. Podemos repetir de forma incesante que “debe gobernar el partido que más escaños ha obtenido”; o que “los ciudadanos nos han enviado a la oposición”; pero por mucho que lo repita el interesado, ya sea ministro, presidente de comunidad o simple ciudadano, no dejará de ser una opinión sin fundamento.

Me explico: nuestro país, al igual que muchas otras democracias modernas, dispone de un sistema electoral según el cual no es presidente, o alcalde, el candidato que obtiene más votos/escaños/concejalías en unas elecciones, sino el que consigue formar una mayoría que lo sustente al frente de esa institución. Esto significa que, como decimos, ser el más votado no implica automáticamente gobernar. Contunuar leyendo

Averly: el concejal de Urbanismo frente a su laberinto

No me fío de las teorías conspirativas: sólo funcionan bien en las pelis americanas. Por eso he de confesar que cuando leí el post de Alberto Cubero, concejal de Servicios Entrada_AverlyPúblicos  del Ayuntamiento de Zaragoza, se me erizó el vello. ¿De verdad que el desgraciado asunto de Averly se puede resumir así?: “al final los especuladores y su brazo político (PP, PSOE y Cs) han logrado sus objetivos”.

Desde luego, es una explicación que cabe en un tweet. Correrá como la pólvora. Pero ya sólo por lo simplona yo desconfiaría de ella. Es más, me parece que es una excusa muy pobre que no logra disimular todo el catálogo de torpezas y carencias desplegado por el responsable de la gestión de este asunto, el Concejal de Urbanismo. Contunuar leyendo

El clan del cassoulet

En los años heroicos de la Transición, fruto del ahora denostado Régimen del 78, hubo un grupo de socialistas a quienes llamaban el clan del cassoulet, pues eran hijos del exilio y se criaron en Toulouse. El cassoulet es un plato del sur de Francia guisado a base de judías blancas, salchicha de Toulouse y confit de pato, todo ello gratinado.

No queremos ser pretenciosos; ellos se lo ganaron más que nosotros. Pero el equipo glocal se reúne off line de vez en cuando para hablar de política al calor de un plato de cassoulet, un vino de Burdeos y un calvados. Ayer salieron temas como Podemos, el próximo gobierno, la política en EEUU y alguna serie de televisión.

Esta es mi visión del menú:

CASSOULET