Vamos nena, cántanos algo

La Fornarina- Valenpedia
Consuelo Vello, La Fornarina. Foto: Valenpedia. Archivo Las Provincias

Si yo les pregunto por las grandes voces del jazz, ¿en quién piensan? Ella Fitzgerald. Billy Holliday, Sarah  Vaughan. Casi siempre mujeres. ¿Y si les pregunto por instrumentistas del jazz? Amstrong, Coltrane. Parker. No hacen falta nombres. Son casi siempre hombres.

Las mejores cantantes de jazz son mujeres. En cambio, apenas hay mujeres que destaquen como instrumentistas. Esta circunstancia se repite en el flamenco, en la música latina, incluso en la clásica. Hasta en las orquestas de verbenas o en las bandas. Ellas cantan y bailan, pero no tocan. ¿Por qué? ¿Es un comportamiento innato o, por el contrario, es algo aprendido y condicionado culturalmente?

Así a nivel de usuaria, yo diría que sí, que algo debe de tener que ver nuestro cerebro. Porque a lo largo y ancho del mundo las mujeres cantamos y bailamos. Las niñas jugamos a bailar y jugamos cantando; las mujeres bailamos solas, acompañadas, por parejas o en grupo. Las mujeres cantamos mientras trabajamos. Somos animales rítmicos y musicales. Pero pocas veces volcamos nuestra expresión musical en un instrumento.

Seguramente la neurociencia nos daría pistas sobre este tema, al establecer diferencias entre el cerebro masculino y el cerebro femenino. Alcanzar el virtuosismo con un instrumento musical requiere, además de talento, una dedicación total. Y yo no conozco a muchas mujeres que tengan interés en dedicar todo su tiempo a una única afición, sacrificándole todo lo demás incluida su vida social y afectiva, tal y como hacía el percusionista protagonista de Whiplash.

Pero con certeza este análisis también se queda corto. En primer lugar porque ha existido históricamente un condicionamiento social evidente que distribuía las actividades por sexos de forma tajante. Tocar un instrumento era, a pesar de su frivolidad, una actividad productiva, remunerada y social: en definitiva, masculina. La guitarra no era cosa de mujeres. Así que probablemente, el padre de Paco de Lucía nunca habría encerrado a una hija durante horas en un cuarto hasta hacerle dominar el instrumento. Hasta hace muy pocos años (y en la mayor parte del mundo, hoy tampoco) a una mujer no se le habría permitido perder el tiempo con tonterías, descuidando sus verdaderas obligaciones: el cuidado de la casa y de los hijos. Además, precisamente por ser un hecho transgresor, una mujer tocando el saxofón o la trompeta se habría considerado como algo profundamente obsceno. Lo que nos lleva a la otra gran amputación femenina: la de su represión sexual.

Y sin embargo, la música, en forma de canto y de baile, fue una importante salida profesional de las mujeres en una época en que apenas tenían posibilidad de ser independientes. Por eso las cupletistas españolas (como las cantantes de clubs de jazz, que se enfrentaban a la doble discriminación por ser mujeres y negras) resultan extremadamente interesantes desde el punto de vista del empoderamiento femenino.

Lo apunta muy bien Javier Barreiro en su artículo sobre Consuelo Vello, La Fornarina, hoy olvidada pero que fue la primera gran estrella del cuplé en la España de principios del siglo XX:

“… una figura como la de Consuelo Vello pone en el tapete un buen número de asuntos interesantes, que aquí sólo se han sugerido: la estricta miseria de las capas populares españolas, la ascensión social de la mujer, las muchas caras de la prostitución, la configuración de un género musical que alumbrará nuevas formas del espectáculo, la sociabilidad y las diversiones en los ámbitos urbanos, las aspiraciones estéticas populares, la vivencia del éxito frente a los fantasmas del pasado, las dificultades de configuración de una sexualidad femenina, incluso entre quienes por su condición económico-social podían permitírselo.  En fin, una mina inexplotada.

1 comment
  1. Buen artículo! Y para dar más visibilidad a esas mujeres instrumentistas apartadas psíquica y físicamente de nuestra imagen social del instrumentista , recomiendo a Hiromi Uehara una “genia” que confirma la regla. http://youtu.be/s11ER546zBM

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *