El PSOE es como la Tardis: bigger on the inside

tardisYo soy una alcaldesa socialista. Así que a nadie extrañará que, a cinco días del 20D, les diga que yo voto al PSOE. En todo caso, en esta campaña tan desquiciada y sorpresiva como el humor de un adolescente, me gustaría trasladarles mi opinión.

Desde el surgimiento de los partidos emergentes –primero Podemos, luego Ciudadanos- la construcción del relato político español ha girado en torno a la valoración del pasado. Los partidos nuevos, como nuevos que son, se hicieron fuertes identificando “lo existente” con “lo viejo” y “lo viejo” con “lo negativo”. Así nos envolvimos de términos como casta, vieja política¸y un conocido etcétera de conceptos y adjetivos peyorativos que contrastaban eficazmente con el otro lado del espejo: “lo inexistente” se identificaba con “lo nuevo” y, a su vez, “lo nuevo” con “lo positivo”.

Ante esta estrategia, completamente exitosa (me duele reconocerlo) el Partido Socialista acabó por tratar de plantear su propia construcción del relato, poniendo el foco sobre el error de la premisa: no todo “lo existente” es “viejo”. No todo lo existente es negativo. El PSOE puso sobre el tablero valorativo todos sus éxitos, que no son pocos, como aval de futuro.

Para poder crecer en votos, sin embargo, hay que dirigirse hacia las posiciones que mantienen la mayoría de los votantes. Por eso, tras unos inicios mucho más radicales, asamblearios y utópicos, Podemos primero desde la izquierda y Ciudadanos después desde la derecha dirigieron rápidamente sus misiles hacia el centro del tablero electoral, el deseado y anhelado “votante moderado”. La campaña electoral se convirtió en una pelea de perros contra el PSOE. Porque el partido que verdaderamente coincide con el perfil mayoritario de los españoles progresistas es el Partido Socialista.

Y ante esta situación el Partido Popular daba saltitos de alegría sintiéndose a salvo de la amenaza emergente y de la propia contienda electoral. Parecía que esta campaña no iba con Mariano, tan feliz en su plasma. Hasta que llegó el Cara a Cara, y Pedro Sánchez recolocó el foco: nos podemos poner como queramos, pero la realidad es la que es. En las elecciones no elegimos ni comunicadores, ni showmans, ni semidioses: elegimos presidente. A día de hoy, nuestro presidente es Mariano, que no es ni comunicador, ni showman ni semidios (ni falta que hace) pero que tampoco es lo que debe ser y en cambio es todo lo que no debe ser: corto de miras, falto de cintura, escaso de criterio, sobrado de prepotencia, cómodo en la mentira, leal a los desleales y genéticamente caciquil.

El domingo 20D los españoles tenemos una oportunidad, pero sólo una, de cambiar esta situación. A los comicios cada cual acude con sus propuestas y sus bazas, el PSOE también. Déjenme contarles una. La única vez en mi vida que he llorado de alegría y orgullo viendo un telediario fue cuando el Congreso aprobó la Ley de Matrimonio Igualitario del gobierno de Zapatero. No era sólo una ley. Nos cambió la vida a todos. A los homosexuales, por supuesto; a los heterosexuales también. Porque quererse y formar una familia, y romperla si llega el caso, ya no dependía de tu opción sexual. Fue una ley valiente que nos hizo crecer como sociedad. También fueron leyes valientes la de despenalización del aborto, la ley de Dependencia, la ley contra la Violencia de Género y tantas otras. Todas las leyes valientes nos han hecho crecer como sociedad, y todas las leyes valientes tienen sello socialista.

No voy a decir que la valentía es patrimonio exclusivo del PSOE, supongo que no es así. Pero el Partido Socialista, cuando gobierna, es valiente (y cuando no lo ha sido, se ha equivocado). En realidad el Partido socialista es muchas cosas, porque como dice un buen amigo mío, es como la Tardis de Doctor Who: bigger on the inside. Mucho más grande, variado y complejo de lo que parece desde fuera y de lo que se ve cuando se le ilumina con los focos televisivos.  Como España mismo. Ni más ni menos.

1 comment
  1. Marta, me alargas la vida. Te ruego estés más tiempo a la intemperie para que podamos gozar de tu inteligencia y de tu compromiso social y político.
    Tu escrito resulta un relato certero de la actualidad política.

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