20-D: ESCAÑOS FRENTE A ENCUESTAS

Hace sólo 6 meses, el 24-M, en España se produjo un cambio notable frente a los equilibrios de gobierno de los últimos años. Buena parte de las autonomías en liza optó por un cambio rupturista hacia políticas claramente más socialdemócratas. Comunidades que habían sido barridas por la ‘Ola Azul’ popular de 2011, como Aragón (el ‘Ohio español’), Baleares, Castilla La Mancha, Cantabria, Extremadura (donde IU pagó cara su apoyo a la investidura y leyes del PP de Monago), o bastiones conservadores desde 1995, como la C.Valenciana, se decantaron por un giro claro hacia ejecutivos progresistas, al igual que comunidades en las que los socialistas fueron el partido más votado, como en Asturias o Canarias. Otros bastiones populares, como Castilla y León, La Rioja, Murcia o la C. de Madrid (esta, por sólo un escaño, a pesar del ‘efecto Gabilondo’), escogieron la continuidad de las políticas liberales, marcada por la alianza Ciudadanos-PP.

Tras este cambio claro, nuestro análisis, frente a los vaivenes de unas y otras encuestas, predice que el 20-D favorecerá en la mayor parte de las autonomías a partidos que hayan estado gobernando en estos meses, al menos en las comunidades con gobiernos progresistas, y probablemente también en las de gobierno popular. Ello, sin olvidar la recuperación que experimenta el PP, que tocó fondo electoral en mayo y el 27-S. Pero en las CCAA con gobierno progresista, la ruptura clara con la orientación de las políticas públicas de anteriores ejecutivos, esa vuelta a la tortilla a postulados socialdemocrátas, con neto incremento de gasto hacia sanidad, educación o dependencia, y una mayor conciencia medioambiental, serán un elemento de juicio (y de voto) para el electorado, bastante más claro de lo que muchas encuestas dejan traslucir.

En esta ocasión, el valor de las encuestas es relativo: con la enorme volatilidad actual, y un número de indecisos mayor que nunca, probablemente superando el 30%, la demoscopia es meramente orientativa: una encuesta de ámbito nacional, con menos de 1000 encuestados, un error muestral de +- 3’5%, posee una fiabilidad muy limitada. Las encuestas provinciales son más creibles, ya que, como siempre, estas elecciones se ganan provincia a provincia, no en el ámbito urbano de los medios de comunicación nacionales, muy condicionados por las RRSS y los debates de las grandes cadenas de TV. La balanza electoral se inclina hacia un lado u otro en escenarios alejados de los grandes focos como las 8 provincias andaluzas (61 escaños) o las 9 castellano leonesas (32 escaños), allí donde precisamente los tertulianos jamás ponen pie excepto para veranear.

La campaña ha venido marcada por la enorme preeminencia, no de las RRSS como alguno lleva pronosticando, o más bien deseando, desde hace años, sino de la TV. Un altavoz poco novedoso, la tele, indiscutido protagonista de la larga precampaña, y de esta corta campaña, tan poco visible en nuestras ciudades y pueblos, mucho menos engalanados de carteles y mítines masivos que en anteriores ediciones. 2 semanas muy marcadas por la abundancia de debates televisivos (o digitales con formato TV), a 2 bandas, a 3, a 4, o hasta a 6, en muchas de sus ediciones autonómicas.

Una realidad mediática en el escenario más incierto de toda la democracia, y en el que los electores llevamos un empacho demoscópico más que notable, marcado por la intención directa de voto frente a la final, y frente a otros parámetros a los que se les ha dado gran fiabilidad, sin duda excesiva, como popularidad de líderes, estados de ánimo del electorado (indignación vs. complacencia), trackings, tendencias diarias, etc. Esta esclavitud hacia las encuestas ha llevado a los candidatos de todos los partidos a azuzar o modular sus ataques más directos hacia uno u otro candidato, según las tendencias o trackings de cada día.

Como hemos visto, la batalla se libra en todos los frentes, y en Glocalistas, pensamos que España necesita un cambio, hacia un nuevo rumbo progresista capaz de paliar años de recortes históricos y con experiencia en la gestión, para aportar soluciones claras. La novedad y la frescura no son garantía por sí solas del cambio que debe llegar a todos los ciudadanos. Como ejemplo de hoy, en este 2015, sirve como muestra la experiencia de las llamadas ‘nuevas candidaturas ciudadanas’ que gobiernan algunas de las mayores capitales españolas desde este verano. En aquellas donde había una buena gestión anterior, la bisoñez de estos nuevos ejecutivos, así como un marcado dogmatismo frente al necesario pragmatismo en la gestión, está llevando a nuestras ciudades a un claro estancamiento, con clara ausencia de proyectos o líneas de gestión novedosas, frente a su obsesión por etiquetarse continuamente como lo nuevo y, día tras día, adjudicarse como patrimonio la ‘nueva’ participación ciudadana. Tampoco nos convencen las ‘nuevas’ opciones que afirman que los conceptos de derecha e izquierda pertenecen al pasado. La división entre la concepción liberal, frente a la concepción progresista, están más vivas que nunca. Desde 2011, estos 4 años de políticas públicas de retroceso, son la mejor demostración de esa diferencia. Mañana, 20-D, nos jugamos mucho, y por ello, Glocalistas votaremos socialdemócrata. No necesitamos aparentar lo que no somos, ni hacernos más de centro, ni más de izquierdas. Ya lo somos. Globales, locales, y progresistas.

1 comment
  1. […] advertíamos en Glocalistas el mismo día de la jornada de reflexión, no son lo mismo encuestas que escaños, de ahí la […]

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