Las pistas que nos deja el inicio de legislatura

Patxi lopez 1024x1024Vivimos buenos tiempos para la política en España: el 20-D dio voz, por fin, y 4 años después del 15-M, a una parte importante de la sociedad que no se sentía representada en el parlamento que nació de las elecciones del 2011. Las largas vacaciones navideñas y el consiguiente vacío informativo tras las elecciones, a su vez, dieron voz a los descontentos con la actual ejecutiva federal del PSOE, que trataron (en su derecho están) de segar la hierba bajo los pies del Secretario General. El inicio de legislatura esta misma semana dio voz, como debe ser, a los representantes elegidos democráticamente para pilotar un nuevo tiempo en la historia política española.

Inauguramos un tiempo político que ha de afrontar grandes retos: el democrático, el económico, el social, el medioambiental, y el territorial. 5 colosales desafíos para los que se precisan lo mejor de cada uno de nosotros. Se trata de que, cada una de las formaciones políticas que encarnan el parlamento, ahora sí reflejo de la pluralidad política española, dejen de mirar a las cámaras y se remanguen para reconstruir el edificio del país que habitaremos en los próximos 40 años.

Palabras y gestos

imageHay  algo que Podemos hace mucho mejor que ningún otro partido en España, y es manejar las palabras y el contenido de sus mensajes, que se cuelan sistemáticamente en todos los medios de comunicación, que muerden el anzuelo y proporcionan a esta formación un escaparate público como el que no se recuerda en este país.

Lo llevamos viendo desde hace dos años, desde aquel día en que Pablo Iglesias decidió dar el salto de los sillones de las tertulias de La Sexta a los asientos del Parlamento de Bruselas a base de conceptos como el de “casta”, “clase política”, “emergencia social” o, con gestos como los de la semana pasada durante la toma de posesión de las actas de diputados. El caso es que llevamos mucho tiempo hablando de todo lo que la gente de Podemos quiere que hablemos, y como es de todos conocido, no hay nada como manejar el lenguaje y el discurso para llevar la iniciativa en todo lo demás: si alguien te dice que no pienses en un elefante es muy difícil que en tu mente no aparezca un tremendo bicho gris con colmillos y trompa, eso ya nos lo enseñaron hace tiempo, pero parece que solo los más listos estuvieron aquel día en clase porque de momento son los únicos que parecen comprender cómo se hacen hoy en día las cosas.

Alta y baja política

parlamentoVacioHan pasado varias semanas desde las elecciones del 20 de Diciembre de 2015. Aquéllas en que, por primera vez, los españoles votaron una composición del Congreso de los Diputados que hace muy compleja la formación de un gobierno. Con una oferta política más plural que nunca, la ciudadanía castigó a los dos partidos que han gestionado la década de la crisis (PP y PSOE), sin llegar a depositar su confianza en los nuevos (Podemos y Ciudadanos).

Como advertíamos en Glocalistas el mismo día de la jornada de reflexión, no son lo mismo encuestas que escaños, de ahí la frustración mal disimulada de Podemos y Ciudadanos ante unos resultados que les dejaban lejos de los ansiados “sorpassos” y su apelación, con las urnas aún calientes, a un cambio en la fórmula que traduce votos a actas de diputados.

Con la maquinaria institucional aún parada y las Navidades de por medio, las semanas transcurridas desde las elecciones no han podido ser más propicias para las declaraciones, las especulaciones y las escaramuzas. Cada agente político o mediático ha jugado, en estas fechas vacacionales, su particular partida de póker. Una partida que se juega con un ojo en las negociaciones inmediatas para formar gobierno y otro en la posibilidad de que, en realidad, estas elecciones no hayan sido sino una primera vuelta. No se entendería mucho de lo que ocurre estos días si no interpretásemos la actualidad política, de nuevo, en clave de pre-campaña.