De lo rural y lo urbano: educación en Aragón y actores de cambio

En nuestro anterior artículo, abogábamos por ahondar en la compartición de experiencias entre el mundo rural y el urbano como el primer paso de un camino para que Aragón, cuya población se halla distribuida aproximadamente en un 50% entre ciudad y territorio, en lugar de desconectarse de sí misma, saque provecho a todo su potencial. Y si hay un ámbito en el que cualquier socialdemócrata aragonés debe fijar su atención, ése es el potencial de cambio de la educación en Aragón.

En el año 2009 la escuela de Alpartir (Zaragoza) –una pequeña escuela unitaria de treinta y cinco alumnos– empezó a desarrollar un proyecto centrado en la gestión de las emociones, la resolución de conflictos por los propios niños, la adquisición de habilidades de aprendizaje autónomo, y el desarrollo de las capacidades por encima de la mera asimilación de contenidos. Las paredes escolares se hicieron permeables, con los abuelos participando en la educación reglada de los nietos y los niños participando en la planificación municipal (al fin y al cabo, la educación es un derecho que no conoce de edades ni de planes de estudios). La escuela pasó a convertirse en el pulmón y el corazón del pueblo, la educación en el eje del proyecto comunitario. Siete años después, tanto la vida cultural y cívica de Alpartir como la propia gestión municipal se construye de la mano y en torno a la escuela, y el pueblo no sólo mantiene su población sino que, además, tiene una pirámide demográfica mucho más joven que la media de localidades de su tamaño. No es la típica localidad-dormitorio ni un pueblo de fin de semana o vacaciones, sino que, con sus 564 vecinos, Alpartir es un agente innovador. Y su escuela, incluida en la red Ashoka de emprendimiento social, es un change-maker: un actor de cambio.

Contra Trump y el Brexit. Por la alianza entre ciudad y territorio

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Foto David Noir / Reuters

Por Marta Gracia y Daniel Sarasa

Primero fue el Brexit, después Trump. El populismo ultraconservador cabalga desbocado a ambos lados del Atlántico. Ambos, Trump y el Brexit, representan el miedo ante la globalización y ante el avance imparable de la tecnología. Y ante algunas de las derivadas de ambas que más directamente afectan a las clases medias, como inmigración, pérdida real de poder adquisitivo, cambios en la cultura laboral (antes lineal y previsible, ahora incierta y sujeta a múltiples bandazos), desempleo y, en general, pérdida de expectativas.

Un PSOE desconectado y roto, por ese orden

lavadoraEl PSOE está roto porque lleva demasiado tiempo desconectado.

La socialdemocracia nació porque fue capaz de articular la respuesta más social y democrática ante la formidable crisis europea de los años 30 y 40 (guerra mundial incluida). Y está gravemente herida porque, en estos principios del siglo XXI, ha fallado allí precisamente donde hace 100 años funcionó mejor que ninguna otra corriente política. EL PSOE no acertó a formular una respuesta ante la crisis, y la crisis nos desconectó del electorado joven, urbano y mejor formado, justamente al que más expectativas de futuro se le esfumaron. Que parecida desconexión le haya sucedido a buena parte de la democracia europea no es excusa. Ni consuelo.

¿Por qué la teoría de juegos predice que Sánchez será presidente?

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John Forbes Nash

Es posible que la puesta de largo del próximo gobierno coincida con el primer aniversario de la muerte de John Nash (1928, 2015), el genial matemático experto en teoría de juegos que recibió en 1994 el premio Nobel por sus aportaciones al modelado y estudio de los procesos de cooperación y negociación y cuya vida fue llevada al celuloide en la célebre película “Una mente maravillosa”, protagonizada por Russell Crowe y ganadora de varios óscars.

Entre su legado matemático aparece el llamado “equilibrio de Nash”, que define la situación en la que ninguno de los participantes en un determinado juego tiene nada que ganar si cambia de estrategia. Uno de los objetivos de cualquier dinámica de cooperación consiste, entonces, en asegurarse que la estrategia más beneficiosa para todos los participantes en una determinada empresa es la de cooperar. Si los jugadores se llaman PP, C’s, PSOE y Podemos, y si la empresa es la de investir un presidente sin romper el juego, es decir, sin convocar elecciones por segunda vez, tenemos un apasionante problema.

La política en tiempos de indignación

innerarity“La política en tiempos de indignación” es el último libro del filósofo Daniel Innerarity.

Vivimos semanas apasionantes en el terreno político, pues la actualidad se despliega con apabullante velocidad, a la vez que el relato de lo que sucede para la formación de gobierno sólo puede componerse del todo yuxtaponiendo múltiples planos y formatos, como en los mejores productos audiovisuales transmedia. De hecho, podemos cerrar los ojos por un momento e imaginarnos que los líderes de los partidos son, en realidad, personajes de un thriller por entregas, en el que el retorcido equipo de guionistas nos depara en cada episodio un nuevo giro de la trama. Fuego amigo, líneas rojas, vetos cruzados, sillones, ruedas de prensa simultáneas, escándalos de corrupción, filtraciones… el protagonista guaperas con la cuasi-imposible tarea de formar un gobierno en franca minoría, el presidente saliente, viejo lobo, aún al mando de muchos de los resortes del poder y dispuesto a morir arrasándolo todo. Los jóvenes y sobradamente preparados aspirantes (mención especial aquí al equipo de vestuario), a izquierda y derecha lanzando dardos envenenados y generando, en cada tertulia, el efectista titular definitivo.

Las pistas que nos deja el inicio de legislatura

Patxi lopez 1024x1024Vivimos buenos tiempos para la política en España: el 20-D dio voz, por fin, y 4 años después del 15-M, a una parte importante de la sociedad que no se sentía representada en el parlamento que nació de las elecciones del 2011. Las largas vacaciones navideñas y el consiguiente vacío informativo tras las elecciones, a su vez, dieron voz a los descontentos con la actual ejecutiva federal del PSOE, que trataron (en su derecho están) de segar la hierba bajo los pies del Secretario General. El inicio de legislatura esta misma semana dio voz, como debe ser, a los representantes elegidos democráticamente para pilotar un nuevo tiempo en la historia política española.

Inauguramos un tiempo político que ha de afrontar grandes retos: el democrático, el económico, el social, el medioambiental, y el territorial. 5 colosales desafíos para los que se precisan lo mejor de cada uno de nosotros. Se trata de que, cada una de las formaciones políticas que encarnan el parlamento, ahora sí reflejo de la pluralidad política española, dejen de mirar a las cámaras y se remanguen para reconstruir el edificio del país que habitaremos en los próximos 40 años.

Alta y baja política

parlamentoVacioHan pasado varias semanas desde las elecciones del 20 de Diciembre de 2015. Aquéllas en que, por primera vez, los españoles votaron una composición del Congreso de los Diputados que hace muy compleja la formación de un gobierno. Con una oferta política más plural que nunca, la ciudadanía castigó a los dos partidos que han gestionado la década de la crisis (PP y PSOE), sin llegar a depositar su confianza en los nuevos (Podemos y Ciudadanos).

Como advertíamos en Glocalistas el mismo día de la jornada de reflexión, no son lo mismo encuestas que escaños, de ahí la frustración mal disimulada de Podemos y Ciudadanos ante unos resultados que les dejaban lejos de los ansiados “sorpassos” y su apelación, con las urnas aún calientes, a un cambio en la fórmula que traduce votos a actas de diputados.

Con la maquinaria institucional aún parada y las Navidades de por medio, las semanas transcurridas desde las elecciones no han podido ser más propicias para las declaraciones, las especulaciones y las escaramuzas. Cada agente político o mediático ha jugado, en estas fechas vacacionales, su particular partida de póker. Una partida que se juega con un ojo en las negociaciones inmediatas para formar gobierno y otro en la posibilidad de que, en realidad, estas elecciones no hayan sido sino una primera vuelta. No se entendería mucho de lo que ocurre estos días si no interpretásemos la actualidad política, de nuevo, en clave de pre-campaña.

¿Quién pilotará la segunda transición?

transicion_politicaEstamos en Diciembre del 2015. España lleva tantos años de democracia (38) como en 1977 llevaba de dictadura franquista. El mundo, el país y nosotros mismos hemos cambiado mucho; nuestra constitución, nuestras instituciones y nuestros partidos políticos, relativamente poco.

Dos placas tectónicas en fricción; la institucional (estática) y la social (en estado de creciente enfado) que, gracias la espoleta de la crisis y de la corrupción, ocasionaron en la primavera de 2011 el terremoto del 15-M, momento en que se puso en marcha en España el proceso hacia una segunda transición. Como en 1977, el torrente de energía se liberó por calles y plazas. Como entonces, la divergencia entre sociedad e instituciones cristalizó en una amalgama de colectivos que se pusieron a hacer política real desde la defensa de causas concretas. 4 años después, algunos de esos activistas ocupan cargos de responsabilidad al frente de ayuntamientos, y han surgido partidos nuevos que canalizan por la izquierda y por la derecha la indignación.

Cantar la Marsellesa, votar Frente Nacional

bataclanApenas ocho horas después de los atentados de Noviembre (a las siete de la mañana del sábado 14 de Noviembre aún era todo confusión) saqué mis billetes de tren Olorón – París, sin dar tiempo a mi familia a despertarse del todo ni tiempo a la SNCF para que los bajara de precio. Este corresponsal lo es en días de vacaciones, por eso fijé la fecha para mi viaje a la capital de Francia para el 5 de Diciembre, víspera del día de la Constitución (española).

A mediados de los años noventa, París vivió una serie de atentados en el metro cuya huella en el mobiliario urbano pervive hasta hoy en forma de papeleras de estructura de metal minimalista que, sin el cubo que las rodea, permiten ver los deshechos de la gente a través de la bolsa de plástico transparente. También data de esa época la implantación del plan de seguridad “Vigipirate”, que saca a las fuerzas de seguridad a patrullar con metralleta por los puntos sensibles de la ciudad. Me pregunto qué huellas, en esta ciudad y en este país, serán todavía visibles dentro de veinte años como consecuencia de los atentados del ISIS.

Arriba los parias del dato

puñoLa pasada semana un tribunal de la Unión Europea, ante la demanda del activista austríaco Max Schrems, sentenció que los centros de datos de EE.UU no eran seguros para proteger los datos de los ciudadanos europeos. El caso, conocido como “Europa versus Facebook”, deja de considerar a Estados Unidos como un “puerto seguro” para nuestra información.

No deja de haber quiénes consideran que la sentencia, dictada pocas semanas después de que una agencia estadounidense destapara el escándalo de las falseadas emisiones contaminantes de los motores Volkswagen, ha de entenderse en una dinámica de soterrada guerra comercial Europa-EE.UU. Sea o no cierto, pensemos que Facebook tiene ya un valor bursátil de unos 270.000 millones de dólares, y que ha sido la compañía que más rápido ha llegado a ese valor en la historia. A su lado, Volkswagen valía 160.000 millones antes del escándalo, y 130.000 una semana después.