Datos y Relatos. La tragicomedia catalana

Este artículo se escribió el 20 de octubre de 2017 para ser publicado en la revista belga La Revue Nouvelle(número 7/2017). Por tanto, no recoge la declaración de independencia de Cataluña del 27 de octubre, la aplicación del artículo 155 de la Constitución, el ingreso en prisión de parte del Govern, la fuga de Puigdemont a Bélgica etc.  

 

Escribir sobre Cataluña en estos días resulta complicado. En primer lugar, porque los acontecimientos se suceden a un ritmo vertiginoso. Pero también, porque los estados de ánimo cambian a la misma velocidad que se suceden los acontecimientos. Y cuando se trata de hablar sobre Cataluña, tan relevantes son los hechos como los sentimientos.

Los datos

Cataluña es una de las diecisiete Comunidades Autónomas de España (demarcación similar a los Lander alemanes). Es la sexta por extensión (6,3%), pero la primera por su aportación al PIB español y la segunda más poblada. A título de ejemplo, la densidad de población de Cataluña (234 hab/km2) casi multiplica por diez la de su vecina Aragón (28 hab/km2).

La población catalana es una mezcla cultural riquísima. Primero recibió una enorme oleada de inmigrantes interiores, procedentes de Andalucía, Extremadura o Aragón, al calor del desarrollismo franquista que potenció el crecimiento industrial en Cataluña, País Vasco y Madrid a costa del resto del país. Que País Vasco y Cataluña fueran tierras de tradición independentista en las que el régimen franquista reprimió cruelmente su lengua y cultura propia (no más cruelmente, por otra parte, de lo que se reprimió en toda España a rojos, librepensadores, intelectuales, homosexuales, comunistas, ateos etc.) no fue ningún obstáculo para concentrar en ellas la inversión, la industrialización y el desarrollo de infraestructuras: al fin y al cabo, era allí donde secularmente existía una burguesía industrial y financiera potente que colaboró animosamente con el dictador desde el primer momento.

Ya a finales del siglo XX Cataluña, como el resto de España, recibió una nueva oleada migratoria, esta vez procedente del exterior. Ahora los catalanes son también de origen magrebí, latino, chino, o de los países del Este de Europa. En las aulas catalanas, los Jordis se sientan junto a los Antonios o los Mohammeds con toda naturalidad. Cataluña cuenta con una población diversa y multicultural que convive pacíficamente. Igual que sucede, por otra parte, en cualquier otro territorio de España. Continúa leyendo Datos y Relatos. La tragicomedia catalana

De qué hablamos las mujeres cuando hablamos de Feminizar la Política

Ilustración Dani García-Nieto. @elojoquemuerde

La última polémica desatada por el líder de la formación morada –no sé si voluntaria o involuntariamente- lo ha sido a vueltas de su propuesta de Feminizar la Política. Al menos ha servido para poner el foco sobre el tema. Y también, para mostrar hasta qué punto existen interpretaciones distintas del concepto “Feminización”.

A muchas personas las palabras de Pablo Iglesias nos parecieron retrógradas y dañinas porque asimilan “mujer” con “cuidado” y “madre”. Ese modelo de feminización asimila la condición de mujer al rol de cuidadora y a la maternidad. La lucha por la liberación de las mujeres va, entre otras cosas, de romper esa asociación inexorable heredada de siglos de cultura patriarcal. Las mujeres somos cuidadoras o no. Somos madres o no. E incluso si somos madres, somos mucho más que madres. O, al menos, luchamos por serlo. Esa visión idílica de la mujer como mater dulcisima, amantisima et felicissima tiene mucha más relación con el modelo católico tradicional de feminidad que con una ideología feminista de izquierdas. Continúa leyendo De qué hablamos las mujeres cuando hablamos de Feminizar la Política

Averly: el concejal de Urbanismo frente a su laberinto

No me fío de las teorías conspirativas: sólo funcionan bien en las pelis americanas. Por eso he de confesar que cuando leí el post de Alberto Cubero, concejal de Servicios Entrada_AverlyPúblicos  del Ayuntamiento de Zaragoza, se me erizó el vello. ¿De verdad que el desgraciado asunto de Averly se puede resumir así?: “al final los especuladores y su brazo político (PP, PSOE y Cs) han logrado sus objetivos”.

Desde luego, es una explicación que cabe en un tweet. Correrá como la pólvora. Pero ya sólo por lo simplona yo desconfiaría de ella. Es más, me parece que es una excusa muy pobre que no logra disimular todo el catálogo de torpezas y carencias desplegado por el responsable de la gestión de este asunto, el Concejal de Urbanismo. Continúa leyendo Averly: el concejal de Urbanismo frente a su laberinto

Comprender la deriva hacia el terrorismo yihadista

mosultEn España estamos empezando a tratar con un fenómeno social que hubiera sido impensable hace apenas 40 años: una parte importante de nuestra población es de origen extranjero. Pero muchos de ellos ya son españoles. Incluso, muchos de ellos ya han nacido en España.

Son españoles de hecho y de derecho pero tienen un bagaje cultural y religioso variopinto y en ocasiones mal comprendido, especialmente cuando se trata de la religión musulmana. Así que no es aventurado decir que en España tenemos un porcentaje relevante de ciudadanos que lidian cotidianamente con situaciones de “alteridad”, ya sea en carne propia o en ajena: porque “son distintos” o porque “se enfrentan al distinto”.

Estos debates, estas tensiones, llevan años viviéndose en otros países y en otras sociedades. “No innoves. Copia”. Creo que se lo oí a Emilio Duró. En todo caso, es una buena reflexión: cualquier problema que se nos plantea en la vida ya ha sido experimentado por otros antes. Así que es una buena idea mirar alrededor para analizar cómo otros han tratado de dar respuesta a situaciones que para nosotros son nuevas aprendiendo de sus aciertos y de sus errores. En esta materia, Bélgica lleva a España algunas décadas de adelanto. Por eso os proponemos hoy la lectura de un artículo de Corinne Torrekens publicado originalmente en la revista La Revue Nouvelle y en el que analiza, en el contexto belga, la deriva hacia el terrorismo yihadista. Como veréis, los paralelismos con la situación española son prácticamente totales. Las lecciones a aprender, también.  Continúa leyendo Comprender la deriva hacia el terrorismo yihadista

El PSOE es como la Tardis: bigger on the inside

tardisYo soy una alcaldesa socialista. Así que a nadie extrañará que, a cinco días del 20D, les diga que yo voto al PSOE. En todo caso, en esta campaña tan desquiciada y sorpresiva como el humor de un adolescente, me gustaría trasladarles mi opinión.

Desde el surgimiento de los partidos emergentes –primero Podemos, luego Ciudadanos- la construcción del relato político español ha girado en torno a la valoración del pasado. Los partidos nuevos, como nuevos que son, se hicieron fuertes identificando “lo existente” con “lo viejo” y “lo viejo” con “lo negativo”. Así nos envolvimos de términos como casta, vieja política¸y un conocido etcétera de conceptos y adjetivos peyorativos que contrastaban eficazmente con el otro lado del espejo: “lo inexistente” se identificaba con “lo nuevo” y, a su vez, “lo nuevo” con “lo positivo”. Continúa leyendo El PSOE es como la Tardis: bigger on the inside

Vamos nena, cántanos algo

La Fornarina- Valenpedia
Consuelo Vello, La Fornarina. Foto: Valenpedia. Archivo Las Provincias

Si yo les pregunto por las grandes voces del jazz, ¿en quién piensan? Ella Fitzgerald. Billy Holliday, Sarah  Vaughan. Casi siempre mujeres. ¿Y si les pregunto por instrumentistas del jazz? Amstrong, Coltrane. Parker. No hacen falta nombres. Son casi siempre hombres.

Las mejores cantantes de jazz son mujeres. En cambio, apenas hay mujeres que destaquen como instrumentistas. Esta circunstancia se repite en el flamenco, en la música latina, incluso en la clásica. Hasta en las orquestas de verbenas o en las bandas. Ellas cantan y bailan, pero no tocan. ¿Por qué? ¿Es un comportamiento innato o, por el contrario, es algo aprendido y condicionado culturalmente? Continuar leyendo >>

Sobre el Desarrollo, lo Rural y la Sostenibilidad (aunque no necesariamente en ese orden)

foto: JMJulve
foto: JMJulve

No se rían de los estereotipos. Es un error. Los estereotipos son como las meigas: que no existen, pero haberlas, haylas. Pongamos un ejemplo. ¿Cómo son los finlandeses? Está claro: los finlandeses aman la soledad, el silencio y los lagos helados en medio de inmensos bosques de abedules. Y los españoles somos animales sociales y ruidosos, de familia amplia y con una tendencia innata a la organización de comidas y cenas multitudinarias. Nada más alejado del concepto de felicidad española que el concepto de felicidad finlandesa.

Y sin embargo, finlandeses y españoles tenemos muchas cosas en común. Continúa leyendo Sobre el Desarrollo, lo Rural y la Sostenibilidad (aunque no necesariamente en ese orden)