20-D: ESCAÑOS FRENTE A ENCUESTAS

Hace sólo 6 meses, el 24-M, en España se produjo un cambio notable frente a los equilibrios de gobierno de los últimos años. Buena parte de las autonomías en liza optó por un cambio rupturista hacia políticas claramente más socialdemócratas. Comunidades que habían sido barridas por la ‘Ola Azul’ popular de 2011, como Aragón (el ‘Ohio español’), Baleares, Castilla La Mancha, Cantabria, Extremadura (donde IU pagó cara su apoyo a la investidura y leyes del PP de Monago), o bastiones conservadores desde 1995, como la C.Valenciana, se decantaron por un giro claro hacia ejecutivos progresistas, al igual que comunidades en las que los socialistas fueron el partido más votado, como en Asturias o Canarias. Otros bastiones populares, como Castilla y León, La Rioja, Murcia o la C. de Madrid (esta, por sólo un escaño, a pesar del ‘efecto Gabilondo’), escogieron la continuidad de las políticas liberales, marcada por la alianza Ciudadanos-PP.

Educación: coger velocidad es urgente

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Un gran profesor siempre nos decía que al evaluar la educación de un alumno,  lo importante no era tanto el promedio de sus notas como que éstas hubiesen ido mejorando (“¡lo importante no es el valor absoluto, sino la derivada!“). Es decir, que para saber hasta dónde puedes llegar en unos años cuenta más la velocidad que llevas que desde dónde empiezas.

Por eso al analizar actuaciones en políticas a largo plazo, como la Educación, es importante mirar las tendencias más que las posiciones o el gasto neto.

En las gráficas del gasto público en Educación en España, las épocas de gobiernos conservadores coinciden con estancamientos y retrocesos y las épocas de gobiernos socialdemócratas, en general, con aumentos sostenidos.

Es fácil quejarse del mal estado de la educación pública si cuando se ejercen responsabilidades a cualquier nivel, municipal, autonómico o nacional, se recorta el número de profesores. Si se aumentan las ratios de alumno por profesor, se deteriora y denigra el trabajo y la figura del maestro, la educación empeorará sin duda.

No puedo compartir que todos los políticos sean iguales. Unos llegan a acuerdos necesarios para mantener las instituciones educativas públicas vivas. Otros las menosprecian continuamente,  priorizando la Formula 1 en vez de las escuelas. Unos trabajan por un pacto educativo, y otros se lo cargan. En innovación, unos mantuvieron una financiación sostenida durante décadas y otros crean vacías Agencias de Investigación a coste cero el último día de la legislatura.

No podemos permitirnos más estancamiento. La Educación es un tema a largo plazo, y por eso coger velocidad es urgente. El domingo nos la jugamos.

El PSOE es como la Tardis: bigger on the inside

tardisYo soy una alcaldesa socialista. Así que a nadie extrañará que, a cinco días del 20D, les diga que yo voto al PSOE. En todo caso, en esta campaña tan desquiciada y sorpresiva como el humor de un adolescente, me gustaría trasladarles mi opinión.

Desde el surgimiento de los partidos emergentes –primero Podemos, luego Ciudadanos- la construcción del relato político español ha girado en torno a la valoración del pasado. Los partidos nuevos, como nuevos que son, se hicieron fuertes identificando “lo existente” con “lo viejo” y “lo viejo” con “lo negativo”. Así nos envolvimos de términos como casta, vieja política¸y un conocido etcétera de conceptos y adjetivos peyorativos que contrastaban eficazmente con el otro lado del espejo: “lo inexistente” se identificaba con “lo nuevo” y, a su vez, “lo nuevo” con “lo positivo”.

¿Quién pilotará la segunda transición?

transicion_politicaEstamos en Diciembre del 2015. España lleva tantos años de democracia (38) como en 1977 llevaba de dictadura franquista. El mundo, el país y nosotros mismos hemos cambiado mucho; nuestra constitución, nuestras instituciones y nuestros partidos políticos, relativamente poco.

Dos placas tectónicas en fricción; la institucional (estática) y la social (en estado de creciente enfado) que, gracias la espoleta de la crisis y de la corrupción, ocasionaron en la primavera de 2011 el terremoto del 15-M, momento en que se puso en marcha en España el proceso hacia una segunda transición. Como en 1977, el torrente de energía se liberó por calles y plazas. Como entonces, la divergencia entre sociedad e instituciones cristalizó en una amalgama de colectivos que se pusieron a hacer política real desde la defensa de causas concretas. 4 años después, algunos de esos activistas ocupan cargos de responsabilidad al frente de ayuntamientos, y han surgido partidos nuevos que canalizan por la izquierda y por la derecha la indignación.

La política en tiempos del Marca

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Foto: El País, Claudio Álvarez

Hubo un tiempo en que las plantillas de los periódicos “serios” contaban con la épica figura del “periodista parlamentario”, encargado de desgranar los a veces farragoso debates de las Cortes, poner la oreja en los pasillos del Congreso, y hasta echarse algún cubata con los políticos en los bares cercanos a la Carrera de San Jerónimo, en busca de una primicia o algún comentario relajado entre sorbo y sorbo. Incluso existía un programa en la tele (cuando solo había dos cadenas) en el que se repasaba la actividad política semanal del Parlamento.

Algunos de aquellos periodistas han desaparecido, como el gran Luis Carandell, y otros sobreviven en los pequeños reductos que todavía quedan, o tienen que reinventarse sobre la marcha en los nuevos formatos. En todo caso, el periodismo político del siglo XXI es algo muy diferente al de aquellos personajes, al igual que los propios políticos y los partidos, que han transformado radicalmente su forma de comunicar y de acceder al gran público.