Cantar la Marsellesa, votar Frente Nacional

bataclanApenas ocho horas después de los atentados de Noviembre (a las siete de la mañana del sábado 14 de Noviembre aún era todo confusión) saqué mis billetes de tren Olorón – París, sin dar tiempo a mi familia a despertarse del todo ni tiempo a la SNCF para que los bajara de precio. Este corresponsal lo es en días de vacaciones, por eso fijé la fecha para mi viaje a la capital de Francia para el 5 de Diciembre, víspera del día de la Constitución (española).

A mediados de los años noventa, París vivió una serie de atentados en el metro cuya huella en el mobiliario urbano pervive hasta hoy en forma de papeleras de estructura de metal minimalista que, sin el cubo que las rodea, permiten ver los deshechos de la gente a través de la bolsa de plástico transparente. También data de esa época la implantación del plan de seguridad “Vigipirate”, que saca a las fuerzas de seguridad a patrullar con metralleta por los puntos sensibles de la ciudad. Me pregunto qué huellas, en esta ciudad y en este país, serán todavía visibles dentro de veinte años como consecuencia de los atentados del ISIS.

Morir matando

No crParíseo que haga falta expresar la conmoción, el dolor y la compasión que a todos nos ha provocado la serie de ataques sobre la población parisina del pasado viernes. Cuando todavía no sabemos a ciencia cierta el número de víctimas o la forma exacta en que se produjeron, no podemos dejar de pensar en el porqué, en la motivación de unos individuos que sacrifican sus vidas a cambio de llevarse por delante las de unos cuantos ciudadanos anónimos en en las terrazas de la capital de Francia.

Tras los atentados de Madrid y Londres, y ayer, tras el de París, solo puedo pensar en un artículo titulado como esta entrada, escrito por Carlos Alonso Zaldívar en septiembre de 2001 tras los atentados de Nueva York, y que sigue tan vigente hoy como entonces.