Si Adam Smith levantara la cabeza, o de cómo Esperanza Aguirre jamás ha sido liberal

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Dani Gª Nieto. Aragón Digital

La dimisión de Esperanza Aguirre hace una semana ha supuesto el abandono de una de las más importantes políticas de la historia de España. Con una interesante mezcla de inteligencia y mala leche, si algo no se le puede negar a la expresidenta y exalcaldesa de Madrid es su gran capacidad para generar titulares, ganar adhesiones casi inquebrantables entre su electorado, capear temporales, y generar casi tantos odios como adhesiones entre los propios votantes y militantes del PP.

De entre las muchas cosas que llaman la atención de la personalidad de la condesa de Bornos es su persistente autorreferencia como seguidora del liberalismo británico, de manera que, a poco que le pongan delante un micrófono, enseguida empieza a desgranar las bondades no solo de los autores liberales clásicos, sino de su heredera más ilustre, Margaret Thatcher, de quien Aguirre se ha confesado en más de una ocasión ferviente admiradora.