Prestaciones por hijo a cargo: la mejor política social para las próximas generaciones

En 1996 más del 50% de los hijos de los nativos cherokee del estado de Carolina del Norte vivían en condiciones de pobreza, apenas terminaban la educación secundaria y los altos porcentajes de fracaso escolar solo eran comparables a los de delincuencia juvenil, consumo de drogas y abuso del alcohol. Veinte años después, esos niños se han convertido en treintañeros, la tasa de criminalidad ha descendido de forma radical, y el consumo de alcohol y drogas también se ha reducido drásticamente. Además, muchos más niños nativos se gradúan en el instituto, y la tasa de embarazo entre adolescentes ha caído en picado.

¿Qué ha ocurrido en este tiempo para que esos jóvenes que parecían abocados a la marginalidad hayan logrado reconducir sus vidas?

Desde aquel año, todas la familias cherokee del estado comenzaron a recibir una prestación anual proveniente de los beneficios de la apertura de un casino en el estado (en EEUU, desde 1988 las “naciones nativas americanas” no pagan impuestos por los establecimientos de juego) lo que rápidamente se tradujo en una mejora generalizada de las condiciones de vida de un grupo étnico que, hasta ese momento, se encontraba entre los más deprimidos de Estados Unidos.

Pero este no es un caso aislado. Diversas investigaciones han demostrado que pequeñas mejoras en los ingresos de las familias en situación de pobreza se traducen automáticamente en la mejora de las condiciones de vida de los niños que viven en ellas. Continúa leyendo Prestaciones por hijo a cargo: la mejor política social para las próximas generaciones

Datos y Relatos. La tragicomedia catalana

Este artículo se escribió el 20 de octubre de 2017 para ser publicado en la revista belga La Revue Nouvelle(número 7/2017). Por tanto, no recoge la declaración de independencia de Cataluña del 27 de octubre, la aplicación del artículo 155 de la Constitución, el ingreso en prisión de parte del Govern, la fuga de Puigdemont a Bélgica etc.  

 

Escribir sobre Cataluña en estos días resulta complicado. En primer lugar, porque los acontecimientos se suceden a un ritmo vertiginoso. Pero también, porque los estados de ánimo cambian a la misma velocidad que se suceden los acontecimientos. Y cuando se trata de hablar sobre Cataluña, tan relevantes son los hechos como los sentimientos.

Los datos

Cataluña es una de las diecisiete Comunidades Autónomas de España (demarcación similar a los Lander alemanes). Es la sexta por extensión (6,3%), pero la primera por su aportación al PIB español y la segunda más poblada. A título de ejemplo, la densidad de población de Cataluña (234 hab/km2) casi multiplica por diez la de su vecina Aragón (28 hab/km2).

La población catalana es una mezcla cultural riquísima. Primero recibió una enorme oleada de inmigrantes interiores, procedentes de Andalucía, Extremadura o Aragón, al calor del desarrollismo franquista que potenció el crecimiento industrial en Cataluña, País Vasco y Madrid a costa del resto del país. Que País Vasco y Cataluña fueran tierras de tradición independentista en las que el régimen franquista reprimió cruelmente su lengua y cultura propia (no más cruelmente, por otra parte, de lo que se reprimió en toda España a rojos, librepensadores, intelectuales, homosexuales, comunistas, ateos etc.) no fue ningún obstáculo para concentrar en ellas la inversión, la industrialización y el desarrollo de infraestructuras: al fin y al cabo, era allí donde secularmente existía una burguesía industrial y financiera potente que colaboró animosamente con el dictador desde el primer momento.

Ya a finales del siglo XX Cataluña, como el resto de España, recibió una nueva oleada migratoria, esta vez procedente del exterior. Ahora los catalanes son también de origen magrebí, latino, chino, o de los países del Este de Europa. En las aulas catalanas, los Jordis se sientan junto a los Antonios o los Mohammeds con toda naturalidad. Cataluña cuenta con una población diversa y multicultural que convive pacíficamente. Igual que sucede, por otra parte, en cualquier otro territorio de España. Continúa leyendo Datos y Relatos. La tragicomedia catalana

Por qué la izquierda tiene que ser de izquierdas*

Vivimos en una sociedad cada vez más desigual. Las estadísticas muestran que en los últimos 35 años las sociedades desarrolladas han cambiado la tendencia de crecimiento más o menos igualitario mantenido durante las tres «décadas gloriosas» del capitalismo, por otra en la que los más ricos han crecido muy por encima de la mayor parte de la población, en un fenómeno de acumulación de capital prácticamente desconocido desde la revolución industrial. Las cifras de productividad y salario medio son un buen dato para entenderlo: si tomamos el año 1945 como punto de partida, la productividad alcanzó un 400% en 2010, mientras que los salarios medios de un trabajador alcanzaron tan solo un 210% respecto a mediados de los 40.

Como bien explica Wolfang Streeck en Comprando tiempo, la desregulación financiera y laboral iniciada a finales de los setenta y que todavía sufrimos, junto con la reducción de la fiscalidad de los estados, ha conducido a un mayor endeudamiento de las economías nacionales y al consiguiente crecimiento de las desigualdades como consecuencia de la pérdida de empleos y del empeoramiento de las condiciones laborales de muchos trabajadores. Continúa leyendo Por qué la izquierda tiene que ser de izquierdas*

Políticos egoístas y ciudadanos desencantados

Los humanos somos una especie egoísta que adolece de una innata incapacidad para reconocer los errores propios. La verdad es que somos muy buenos a la hora de detectar los fallos ajenos y pasar por alto o directamente redirigir la culpa de los cometidos por nosotros mismos. Esto tiene una traslación muy clara en los partidos políticos: ya saben aquello de que “los políticos de un país son el fiel reflejo de cómo es la sociedad en la que se desenvuelven”.

Si esto es así, no podemos decir demasiadas cosas buenas de la sociedad española, ya que nos hemos dotado de unos partidos y de unos políticos a los que le cuesta horrores reconocer un desliz o incluso admitir una crítica. Lo hemos visto en actitudes individuales, como la del exministro Trillo, incapaz de reconocer la cadena de fallos que se produjeron tras la catástrofe del Yak-42; pero también lo vemos casi día a día cuando escuchamos las comparecencias de los portavoces de los principales partidos o de los gobiernos de turno.

Que los partidos llevan años haciendo las cosas mal resulta bastante evidente para todos. En el último barómetro del CIS, el 67% de los españoles afirmaba que la situación política de España era mala o muy mala; y un 24% elegía a los políticos y sus partidos como uno de los tres principales problemas del país. Paradójicamente, no parece que ninguno de los líderes y responsables de los partidos mayoritarios haya creído realmente que es necesario transformar su funcionamiento a fin de revertir esta situación. Continúa leyendo Políticos egoístas y ciudadanos desencantados

De qué hablamos las mujeres cuando hablamos de Feminizar la Política

Ilustración Dani García-Nieto. @elojoquemuerde

La última polémica desatada por el líder de la formación morada –no sé si voluntaria o involuntariamente- lo ha sido a vueltas de su propuesta de Feminizar la Política. Al menos ha servido para poner el foco sobre el tema. Y también, para mostrar hasta qué punto existen interpretaciones distintas del concepto “Feminización”.

A muchas personas las palabras de Pablo Iglesias nos parecieron retrógradas y dañinas porque asimilan “mujer” con “cuidado” y “madre”. Ese modelo de feminización asimila la condición de mujer al rol de cuidadora y a la maternidad. La lucha por la liberación de las mujeres va, entre otras cosas, de romper esa asociación inexorable heredada de siglos de cultura patriarcal. Las mujeres somos cuidadoras o no. Somos madres o no. E incluso si somos madres, somos mucho más que madres. O, al menos, luchamos por serlo. Esa visión idílica de la mujer como mater dulcisima, amantisima et felicissima tiene mucha más relación con el modelo católico tradicional de feminidad que con una ideología feminista de izquierdas. Continúa leyendo De qué hablamos las mujeres cuando hablamos de Feminizar la Política

Contra Trump y el Brexit. Por la alianza entre ciudad y territorio

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Foto David Noir / Reuters

Por Marta Gracia y Daniel Sarasa

Primero fue el Brexit, después Trump. El populismo ultraconservador cabalga desbocado a ambos lados del Atlántico. Ambos, Trump y el Brexit, representan el miedo ante la globalización y ante el avance imparable de la tecnología. Y ante algunas de las derivadas de ambas que más directamente afectan a las clases medias, como inmigración, pérdida real de poder adquisitivo, cambios en la cultura laboral (antes lineal y previsible, ahora incierta y sujeta a múltiples bandazos), desempleo y, en general, pérdida de expectativas. Continúa leyendo Contra Trump y el Brexit. Por la alianza entre ciudad y territorio

El riesgo de la irrelevancia

wp-image-1421951184jpg.jpgEn teoría política, un partido dominante es aquel capaz de ejercer una mayor influencia respecto al resto de partidos existentes en un sistema multipartidista. Los partidos dominantes pueden gobernar durante bastante tiempo en solitario o mediante acuerdos de legislatura, pero en todo caso es muy difícil desplazarlos del poder, y normalmente se tiene que dar un conjunto de circunstancias para que otra fuerza política pueda ocupar su lugar.

La España de los 80 fue, de alguna manera, un sistema con un partido dominante, el PSOE, que disfrutó casi siempre de mayorías cómodas con las que desarrollar su programa de gobierno en el periodo de 1982 a 1996. En ese tiempo el país experimentó una gran transformación en casi todos los ámbitos posibles: sanidad, educación, infraestructuras, sistema de pensiones, reconversión industrial, y hasta la reforma del ejército, fueron tareas abordadas por el gobierno socialista de aquellos años, en los que parecía casi imposible que Alianza Popular, refundada posteriormente como Partido Popular, pudiesen alcanzar alguna vez el gobierno. Continúa leyendo El riesgo de la irrelevancia

Un PSOE desconectado y roto, por ese orden

lavadoraEl PSOE está roto porque lleva demasiado tiempo desconectado.

La socialdemocracia nació porque fue capaz de articular la respuesta más social y democrática ante la formidable crisis europea de los años 30 y 40 (guerra mundial incluida). Y está gravemente herida porque, en estos principios del siglo XXI, ha fallado allí precisamente donde hace 100 años funcionó mejor que ninguna otra corriente política. EL PSOE no acertó a formular una respuesta ante la crisis, y la crisis nos desconectó del electorado joven, urbano y mejor formado, justamente al que más expectativas de futuro se le esfumaron. Que parecida desconexión le haya sucedido a buena parte de la democracia europea no es excusa. Ni consuelo. Continúa leyendo Un PSOE desconectado y roto, por ese orden

Sobre la crisis del PSOE

Un destacado dirigente local del PSOE, con varios años en cargos orgánicos e institucionales, suele contar una anécdota para ilustrar la forma en que se gestionan, con “mano de hierro”, las agrupaciones del partido en su ciudad. Recuerda una asamblea de su agrupación en la que, una vez hechas las cuentas de los asistentes, fue consciente de que iban a perder el control de la misma. Antes de que se llevara a cabo la votación habló con el responsable de la instalación municipal donde se celebraba la asamblea (también del partido), y le convenció para provocar un apagón que impidiera continuar con la reunión. Una semana después, reanudada la asamblea, fue capaz de llevar a un número superior de afiliados y ganó la votación. Han pasado 25 años de aquello, él aún sigue al frente de la agrupación, y además ocupa un puesto en el consistorio municipal.

Recuerdo esta anécdota casi siempre que pienso en los problemas organizativos de los partidos políticos españoles en general, y del PSOE en particular, y lógicamente me vino a la cabeza el pasado 1 de octubre, durante la celebración del Comité Federal que terminó con la dimisión de Pedro Sánchez como secretario general de los socialistas. Continúa leyendo Sobre la crisis del PSOE

Los Otros

nicole-kidman-los-otros-escenaEs una frase de esas, muy manida, que uno tiene que reconocer que comparte (o compartía): “el PSOE es el partido que más se parece a España”. No solo eso. El PSOE es también la organización política que tradicionalmente mejor ha entendido a la sociedad española. Gran parte de ese mérito se debe a Felipe González, seguramente uno de los personajes más importantes del siglo XX para nuestro país; el político que supo transformar una organización que apenas contaba con respaldo al final de franquismo, para convertirlo en una auténtica máquina de ganar elecciones en apenas media docena de años. Pero también el que asumió como propia la tarea de modernizar el país en un tiempo récord favoreciendo la entrada de España en la OTAN y en la Unión Europea; impulsando una (socialmente) costosa pero necesaria reconversión industrial; creando los pilares sanitario y educativo de un estado de bienestar en mantillas; estableciendo un sistema de pensiones con el consenso de todos los partidos; y desarrollando una red de infraestructuras propia de una economía que aspiraba a figurar entre las veinte primeras del mundo.

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