Si Adam Smith levantara la cabeza, o de cómo Esperanza Aguirre jamás ha sido liberal

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Dani Gª Nieto. Aragón Digital

La dimisión de Esperanza Aguirre hace una semana ha supuesto el abandono de una de las más importantes políticas de la historia de España. Con una interesante mezcla de inteligencia y mala leche, si algo no se le puede negar a la expresidenta y exalcaldesa de Madrid es su gran capacidad para generar titulares, ganar adhesiones casi inquebrantables entre su electorado, capear temporales, y generar casi tantos odios como adhesiones entre los propios votantes y militantes del PP.

De entre las muchas cosas que llaman la atención de la personalidad de la condesa de Bornos es su persistente autorreferencia como seguidora del liberalismo británico, de manera que, a poco que le pongan delante un micrófono, enseguida empieza a desgranar las bondades no solo de los autores liberales clásicos, sino de su heredera más ilustre, Margaret Thatcher, de quien Aguirre se ha confesado en más de una ocasión ferviente admiradora.

Comprender la deriva hacia el terrorismo yihadista

mosultEn España estamos empezando a tratar con un fenómeno social que hubiera sido impensable hace apenas 40 años: una parte importante de nuestra población es de origen extranjero. Pero muchos de ellos ya son españoles. Incluso, muchos de ellos ya han nacido en España.

Son españoles de hecho y de derecho pero tienen un bagaje cultural y religioso variopinto y en ocasiones mal comprendido, especialmente cuando se trata de la religión musulmana. Así que no es aventurado decir que en España tenemos un porcentaje relevante de ciudadanos que lidian cotidianamente con situaciones de “alteridad”, ya sea en carne propia o en ajena: porque “son distintos” o porque “se enfrentan al distinto”.

Estos debates, estas tensiones, llevan años viviéndose en otros países y en otras sociedades. “No innoves. Copia”. Creo que se lo oí a Emilio Duró. En todo caso, es una buena reflexión: cualquier problema que se nos plantea en la vida ya ha sido experimentado por otros antes. Así que es una buena idea mirar alrededor para analizar cómo otros han tratado de dar respuesta a situaciones que para nosotros son nuevas aprendiendo de sus aciertos y de sus errores. En esta materia, Bélgica lleva a España algunas décadas de adelanto. Por eso os proponemos hoy la lectura de un artículo de Corinne Torrekens publicado originalmente en la revista La Revue Nouvelle y en el que analiza, en el contexto belga, la deriva hacia el terrorismo yihadista. Como veréis, los paralelismos con la situación española son prácticamente totales. Las lecciones a aprender, también. 

La política en tiempos de indignación

innerarity“La política en tiempos de indignación” es el último libro del filósofo Daniel Innerarity.

Vivimos semanas apasionantes en el terreno político, pues la actualidad se despliega con apabullante velocidad, a la vez que el relato de lo que sucede para la formación de gobierno sólo puede componerse del todo yuxtaponiendo múltiples planos y formatos, como en los mejores productos audiovisuales transmedia. De hecho, podemos cerrar los ojos por un momento e imaginarnos que los líderes de los partidos son, en realidad, personajes de un thriller por entregas, en el que el retorcido equipo de guionistas nos depara en cada episodio un nuevo giro de la trama. Fuego amigo, líneas rojas, vetos cruzados, sillones, ruedas de prensa simultáneas, escándalos de corrupción, filtraciones… el protagonista guaperas con la cuasi-imposible tarea de formar un gobierno en franca minoría, el presidente saliente, viejo lobo, aún al mando de muchos de los resortes del poder y dispuesto a morir arrasándolo todo. Los jóvenes y sobradamente preparados aspirantes (mención especial aquí al equipo de vestuario), a izquierda y derecha lanzando dardos envenenados y generando, en cada tertulia, el efectista titular definitivo.

Las pistas que nos deja el inicio de legislatura

Patxi lopez 1024x1024Vivimos buenos tiempos para la política en España: el 20-D dio voz, por fin, y 4 años después del 15-M, a una parte importante de la sociedad que no se sentía representada en el parlamento que nació de las elecciones del 2011. Las largas vacaciones navideñas y el consiguiente vacío informativo tras las elecciones, a su vez, dieron voz a los descontentos con la actual ejecutiva federal del PSOE, que trataron (en su derecho están) de segar la hierba bajo los pies del Secretario General. El inicio de legislatura esta misma semana dio voz, como debe ser, a los representantes elegidos democráticamente para pilotar un nuevo tiempo en la historia política española.

Inauguramos un tiempo político que ha de afrontar grandes retos: el democrático, el económico, el social, el medioambiental, y el territorial. 5 colosales desafíos para los que se precisan lo mejor de cada uno de nosotros. Se trata de que, cada una de las formaciones políticas que encarnan el parlamento, ahora sí reflejo de la pluralidad política española, dejen de mirar a las cámaras y se remanguen para reconstruir el edificio del país que habitaremos en los próximos 40 años.

Palabras y gestos

imageHay  algo que Podemos hace mucho mejor que ningún otro partido en España, y es manejar las palabras y el contenido de sus mensajes, que se cuelan sistemáticamente en todos los medios de comunicación, que muerden el anzuelo y proporcionan a esta formación un escaparate público como el que no se recuerda en este país.

Lo llevamos viendo desde hace dos años, desde aquel día en que Pablo Iglesias decidió dar el salto de los sillones de las tertulias de La Sexta a los asientos del Parlamento de Bruselas a base de conceptos como el de “casta”, “clase política”, “emergencia social” o, con gestos como los de la semana pasada durante la toma de posesión de las actas de diputados. El caso es que llevamos mucho tiempo hablando de todo lo que la gente de Podemos quiere que hablemos, y como es de todos conocido, no hay nada como manejar el lenguaje y el discurso para llevar la iniciativa en todo lo demás: si alguien te dice que no pienses en un elefante es muy difícil que en tu mente no aparezca un tremendo bicho gris con colmillos y trompa, eso ya nos lo enseñaron hace tiempo, pero parece que solo los más listos estuvieron aquel día en clase porque de momento son los únicos que parecen comprender cómo se hacen hoy en día las cosas.

Alta y baja política

parlamentoVacioHan pasado varias semanas desde las elecciones del 20 de Diciembre de 2015. Aquéllas en que, por primera vez, los españoles votaron una composición del Congreso de los Diputados que hace muy compleja la formación de un gobierno. Con una oferta política más plural que nunca, la ciudadanía castigó a los dos partidos que han gestionado la década de la crisis (PP y PSOE), sin llegar a depositar su confianza en los nuevos (Podemos y Ciudadanos).

Como advertíamos en Glocalistas el mismo día de la jornada de reflexión, no son lo mismo encuestas que escaños, de ahí la frustración mal disimulada de Podemos y Ciudadanos ante unos resultados que les dejaban lejos de los ansiados “sorpassos” y su apelación, con las urnas aún calientes, a un cambio en la fórmula que traduce votos a actas de diputados.

Con la maquinaria institucional aún parada y las Navidades de por medio, las semanas transcurridas desde las elecciones no han podido ser más propicias para las declaraciones, las especulaciones y las escaramuzas. Cada agente político o mediático ha jugado, en estas fechas vacacionales, su particular partida de póker. Una partida que se juega con un ojo en las negociaciones inmediatas para formar gobierno y otro en la posibilidad de que, en realidad, estas elecciones no hayan sido sino una primera vuelta. No se entendería mucho de lo que ocurre estos días si no interpretásemos la actualidad política, de nuevo, en clave de pre-campaña.

20-D: ESCAÑOS FRENTE A ENCUESTAS

Hace sólo 6 meses, el 24-M, en España se produjo un cambio notable frente a los equilibrios de gobierno de los últimos años. Buena parte de las autonomías en liza optó por un cambio rupturista hacia políticas claramente más socialdemócratas. Comunidades que habían sido barridas por la ‘Ola Azul’ popular de 2011, como Aragón (el ‘Ohio español’), Baleares, Castilla La Mancha, Cantabria, Extremadura (donde IU pagó cara su apoyo a la investidura y leyes del PP de Monago), o bastiones conservadores desde 1995, como la C.Valenciana, se decantaron por un giro claro hacia ejecutivos progresistas, al igual que comunidades en las que los socialistas fueron el partido más votado, como en Asturias o Canarias. Otros bastiones populares, como Castilla y León, La Rioja, Murcia o la C. de Madrid (esta, por sólo un escaño, a pesar del ‘efecto Gabilondo’), escogieron la continuidad de las políticas liberales, marcada por la alianza Ciudadanos-PP.

Educación: coger velocidad es urgente

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Un gran profesor siempre nos decía que al evaluar la educación de un alumno,  lo importante no era tanto el promedio de sus notas como que éstas hubiesen ido mejorando (“¡lo importante no es el valor absoluto, sino la derivada!“). Es decir, que para saber hasta dónde puedes llegar en unos años cuenta más la velocidad que llevas que desde dónde empiezas.

Por eso al analizar actuaciones en políticas a largo plazo, como la Educación, es importante mirar las tendencias más que las posiciones o el gasto neto.

En las gráficas del gasto público en Educación en España, las épocas de gobiernos conservadores coinciden con estancamientos y retrocesos y las épocas de gobiernos socialdemócratas, en general, con aumentos sostenidos.

Es fácil quejarse del mal estado de la educación pública si cuando se ejercen responsabilidades a cualquier nivel, municipal, autonómico o nacional, se recorta el número de profesores. Si se aumentan las ratios de alumno por profesor, se deteriora y denigra el trabajo y la figura del maestro, la educación empeorará sin duda.

No puedo compartir que todos los políticos sean iguales. Unos llegan a acuerdos necesarios para mantener las instituciones educativas públicas vivas. Otros las menosprecian continuamente,  priorizando la Formula 1 en vez de las escuelas. Unos trabajan por un pacto educativo, y otros se lo cargan. En innovación, unos mantuvieron una financiación sostenida durante décadas y otros crean vacías Agencias de Investigación a coste cero el último día de la legislatura.

No podemos permitirnos más estancamiento. La Educación es un tema a largo plazo, y por eso coger velocidad es urgente. El domingo nos la jugamos.

El PSOE es como la Tardis: bigger on the inside

tardisYo soy una alcaldesa socialista. Así que a nadie extrañará que, a cinco días del 20D, les diga que yo voto al PSOE. En todo caso, en esta campaña tan desquiciada y sorpresiva como el humor de un adolescente, me gustaría trasladarles mi opinión.

Desde el surgimiento de los partidos emergentes –primero Podemos, luego Ciudadanos- la construcción del relato político español ha girado en torno a la valoración del pasado. Los partidos nuevos, como nuevos que son, se hicieron fuertes identificando “lo existente” con “lo viejo” y “lo viejo” con “lo negativo”. Así nos envolvimos de términos como casta, vieja política¸y un conocido etcétera de conceptos y adjetivos peyorativos que contrastaban eficazmente con el otro lado del espejo: “lo inexistente” se identificaba con “lo nuevo” y, a su vez, “lo nuevo” con “lo positivo”.

¿Quién pilotará la segunda transición?

transicion_politicaEstamos en Diciembre del 2015. España lleva tantos años de democracia (38) como en 1977 llevaba de dictadura franquista. El mundo, el país y nosotros mismos hemos cambiado mucho; nuestra constitución, nuestras instituciones y nuestros partidos políticos, relativamente poco.

Dos placas tectónicas en fricción; la institucional (estática) y la social (en estado de creciente enfado) que, gracias la espoleta de la crisis y de la corrupción, ocasionaron en la primavera de 2011 el terremoto del 15-M, momento en que se puso en marcha en España el proceso hacia una segunda transición. Como en 1977, el torrente de energía se liberó por calles y plazas. Como entonces, la divergencia entre sociedad e instituciones cristalizó en una amalgama de colectivos que se pusieron a hacer política real desde la defensa de causas concretas. 4 años después, algunos de esos activistas ocupan cargos de responsabilidad al frente de ayuntamientos, y han surgido partidos nuevos que canalizan por la izquierda y por la derecha la indignación.