Alta y baja política

parlamentoVacioHan pasado varias semanas desde las elecciones del 20 de Diciembre de 2015. Aquéllas en que, por primera vez, los españoles votaron una composición del Congreso de los Diputados que hace muy compleja la formación de un gobierno. Con una oferta política más plural que nunca, la ciudadanía castigó a los dos partidos que han gestionado la década de la crisis (PP y PSOE), sin llegar a depositar su confianza en los nuevos (Podemos y Ciudadanos).

Como advertíamos en Glocalistas el mismo día de la jornada de reflexión, no son lo mismo encuestas que escaños, de ahí la frustración mal disimulada de Podemos y Ciudadanos ante unos resultados que les dejaban lejos de los ansiados “sorpassos” y su apelación, con las urnas aún calientes, a un cambio en la fórmula que traduce votos a actas de diputados.

Con la maquinaria institucional aún parada y las Navidades de por medio, las semanas transcurridas desde las elecciones no han podido ser más propicias para las declaraciones, las especulaciones y las escaramuzas. Cada agente político o mediático ha jugado, en estas fechas vacacionales, su particular partida de póker. Una partida que se juega con un ojo en las negociaciones inmediatas para formar gobierno y otro en la posibilidad de que, en realidad, estas elecciones no hayan sido sino una primera vuelta. No se entendería mucho de lo que ocurre estos días si no interpretásemos la actualidad política, de nuevo, en clave de pre-campaña.

Cantar la Marsellesa, votar Frente Nacional

bataclanApenas ocho horas después de los atentados de Noviembre (a las siete de la mañana del sábado 14 de Noviembre aún era todo confusión) saqué mis billetes de tren Olorón – París, sin dar tiempo a mi familia a despertarse del todo ni tiempo a la SNCF para que los bajara de precio. Este corresponsal lo es en días de vacaciones, por eso fijé la fecha para mi viaje a la capital de Francia para el 5 de Diciembre, víspera del día de la Constitución (española).

A mediados de los años noventa, París vivió una serie de atentados en el metro cuya huella en el mobiliario urbano pervive hasta hoy en forma de papeleras de estructura de metal minimalista que, sin el cubo que las rodea, permiten ver los deshechos de la gente a través de la bolsa de plástico transparente. También data de esa época la implantación del plan de seguridad “Vigipirate”, que saca a las fuerzas de seguridad a patrullar con metralleta por los puntos sensibles de la ciudad. Me pregunto qué huellas, en esta ciudad y en este país, serán todavía visibles dentro de veinte años como consecuencia de los atentados del ISIS.

Morir matando

No crParíseo que haga falta expresar la conmoción, el dolor y la compasión que a todos nos ha provocado la serie de ataques sobre la población parisina del pasado viernes. Cuando todavía no sabemos a ciencia cierta el número de víctimas o la forma exacta en que se produjeron, no podemos dejar de pensar en el porqué, en la motivación de unos individuos que sacrifican sus vidas a cambio de llevarse por delante las de unos cuantos ciudadanos anónimos en en las terrazas de la capital de Francia.

Tras los atentados de Madrid y Londres, y ayer, tras el de París, solo puedo pensar en un artículo titulado como esta entrada, escrito por Carlos Alonso Zaldívar en septiembre de 2001 tras los atentados de Nueva York, y que sigue tan vigente hoy como entonces.